Dmitri Kárbyshev

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Cuando se conmemora a los héroes de la Gran Guerra Patria de los años 1941-1945, es necesario recordar un nombre conocido por todos los rusos que se convirtió en hizo un símbolo del heroísmo y en sinónimo de tenacidad imperturbable y valentía humana: Dmitri Kárbyshev, general del Ejército Rojo.

Kárbyshev falleció en 1945 en Mauthausen, un campo de concentración nazi ubicado en Austria. La grandeza de ánimo de este héroe, que participó en cinco guerras, entró en todos los manuales rusos de la historia de la Segunda Guerra Mundial.

Héroe desde el Imperio ruso hasta la Unión Soviética

Kárbyshev fue un comandante brillante, general de división de ingeniería marcial del Ejército Rojo, catedrático de la Academia Militar del Estado Mayor y doctor en Ciencias Militares.

Recibió numerosas condecoraciones tanto en la época del zar Nicolás II como durante la Unión Soviética. Entre las más destacadas están la Orden de la Bandera Roja, la Orden de la Estrella Roja, la Orden de Lenin, y también, póstumamente, el título de Héroe de la Unión Soviética.

Dmitri Kárbyshev nació en la ciudad de Omsk, en Siberia, en la familia de un funcionario militar. Su padre murió cuando Dmitri tenía doce años de edad y el niño fue educado por su madre.

A pesar de las dificultades económicas de su familia, el joven logró una matrícula de honor para realizar sus estudios en la Escuela de Cadetes de Siberia y en 1898 ingresó en el Instituto de Ingeniería Militar de Nikolái, en San Petersburgo, que terminó en 1900.

Empezó su servicio militar en Manchuria, el territorio oriental del Imperio ruso, en la frontera china, con el rango de subteniente.

En 1904, cuando estalló la Guerra Ruso-Japonesa, Kárbyshev estuvo en el epicentro de las batallas. Participó en el famoso combate en la ciudad de Mukden; fue condecorado con las Órdenes de San Vladimiro (de IV categoría), Santa Ana (de III y IV categorías) y San Estanislao (de II y III categorías).

En 1911 se licenció en la Academia de Ingeniería Militar de Nikolái con mención de excelencia. Como ingeniero bélico en el cargo de comandante de una compañía de minas, participó en la construcción de la fortaleza de Brest, en la ciudad de Brest-Litovsk.

Desde principios de la Primera Guerra Mundial, Kárbyshev participó en las batallas con el cargo de ingeniero de la división.

En 1915, durante el asedio de la fortaleza Przemysl, resultó herido en un pie. Por su audacia y valentía fue condecorado con la Orden de Santa Ana y ascendido al rango de teniente-coronel. Kárbyshev participó en la victoriosa Ofensiva de Brusilov en verano de 1916, en Galitzia y Bucovina.

Entró en la Guardia Roja en 1917 y participó en la guerra civil rusa como ingeniero militar, talentoso constructor de fortificaciones. Tras comenzar su servicio en las filas del Ejército Rojo en 1918, Kárbyshev realizó una carrera brillante como comandante, profesor de la Academia Militar, catedrático y científico bélico de ingeniería, con el rango de general de división.

La entereza ante el enemigo

El 22 de junio de 1941, el comienzo de la Gran Guerra Patria, Kárbyshev se encontraba en el Estado Mayor del 3.º Ejército, en Bielorrusia, en la ciudad fronteriza de Grodno. Después, en agosto, en los alrededores de la ciudad de Moguiliov, estuvo en el asedio.

En un combate a orillas del río Dniéster, el 8 de agosto, resultó herido. En estado grave, inconsciente, el general Kárbyshev fue hecho prisionero.

Durante su cautiverio pasó por muchos centros de exterminio nazis: Hammelburg, Flossenbürg, Majdanek, Auschwitz y otros campos de concentración.

Pese a su edad (el general ya había cumplido 64 años) participó con otros prisioneros de guerra activamente en el movimiento de resistencia.

Mauthausen-Gusen, desde 1940  un campo de concentración ubicado en Austria, fue el campo de exterminio más grande de toda la zona nazi de Europa. Los fascistas utilizaban a los prisioneros como esclavos, en particular, en las canteras de granito. Desde octubre de 1941 toda la red de campamentos de Mauthausen-Gusen se convirtió en un lugar de trabajo de prisioneros de guerra.

En muchas ocasiones los oficiales fascistas hicieron todo lo posible para persuadir al general soviético para que colaborara con los poderes de Wermacht y trabajara para la Alemania nazi.

De aquellos momentos nació su famoso lema: “No hay la victoria más grande que la victoria sobre uno mismo. Lo principal es no caer de rodillas ante el enemigo”.

A Kárbyshev le prometieron la liberación del campo de concentración, apartamentos privados... Además, le ofrecieron el acceso libre a todas las bibliotecas y depósitos de libros en Alemania y la posibilidad de trabajar con documentos de ingeniería militar y de conocimientos científicos que le interesaban.

Pero todo fue en vano: Dmitri Kárbyshev rechazó todas las propuestas para colaborar con los fascistas.

“No he perdido mis principios junto con los dientes que se me han caído en cautiverio por carencia de vitaminas. Soy un soldado y soy fiel a mi deber. Y este deber me prohíbe trabajar para el país que está en guerra con mi patria”, manifestó el general.

El 18 de febrero de 1945, por la noche, menos de tres meses antes del final de la Segunda Guerra Mundial, en el campo de Mauthausen los fascistas lanzaron chorros de agua fría a Kárbyshev y otros prisioneros  militares —cerca de 500 personas— que estaban de pie a la intemperie y completamente desnudos. El general Kárbyshev y sus compatriotas murieron al convertirse poco a poco en verdaderas rocas de hielo.

El 16 de agosto de 1946 a Kárbyshev le fue otorgado el galardon de Héroe de la Unión Soviética a título póstumo.

En muchas ciudades de Rusia hay calles que llevan el nombre del general Kárbyshev. También se bautizó con su nombre un planeta del sistema solar.

Cerca de la entrada del monumento conmemorativo creado en lugar del campo de concentración de Mauthausen fue instalado una estatua del general Kárbyshev hecha de mármol blanco: el monumento al hombre que se convirtió en una roca de hielo pero no traicionó a su patria.

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